El plan de acción son los pasos que tenemos que dar para hacer nuestros sueños realidad. Abandona tu postura de víctima y toma la responsabilidad de tus acciones. Solo así avanzaras en tus visiones y en tu carrera profesional o en tu negocio”

Recordemos del programa anterior que vimos la diferencia que existía entre decir que tenemos una visión profesional o decir que tenemos un sueño. Dijimos que cuando tenemos una visión, sentimos la fuerza que nos impulsa para hacer aquello que queremos conseguir. La visión es nuestro sueño puesto en acción. Es entonces cuando se dan pasos reales y concretos, y no me quedaré sentada o tumbada imaginando como lo voy hacer. Empezaré a hacerlo, haré un plan de acción, que no es otra cosa que poner negro sobre blanco los pasos que voy a dar.El plan de Acción es el recorrido que debes trazar para llegar desde donde estas actualmente hasta donde quieres llegar, que es tu objetivo.

      Una forma eficaz de comenzar un plan es hacernos previamente una serie de preguntas y darnos a nosotros mismos las respuestas. Sería recomendable anotarlas en un papel para luego repasar bien las respuestas:

  • ¿Qué quiero conseguir? (Visión)
  • ¿Qué me falta para conseguirlo?
  • ¿Qué voy hacer para conseguirlo? ¿Cuál es el primer paso?
  • ¿Cuándo lo voy hacer?
  • ¿Cuándo voy a empezar y cuando quiero terminar?
  • ¿Con que obstáculos me puedo encontrar? (Anticiparnos)
  • ¿Con que apoyos puedo contar?
  • ¿A qué acciones me comprometo?

 Desde la reflexión y las respuestas a estas preguntas puedo comenzar a dibujar mi propio plan de acción, y comenzar a dar los primero pasos.

Por otro lado es importante no caer en la postura de víctima, que es la que adoptamos cuando empezamos a dar excusas de porque no cambiamos o no alcanzamos nuestros sueños. Es imposible pensar en un plan de acción cuando adoptamos esta postura, porque entonces creemos que el futuro no está en nuestras manos. Esta postura siempre va acompañada de quejas. Nos invalida, nos paraliza y solo hay quejas. Y la queja siempre es improductiva.

La postura de responsable, en cambio, es asumir que realmente nuestra vida está en nuestras manos, y somos responsables 100% de nuestros actos y sus consecuencias, desde el momento que somos adultos. Nos empoderamos con esta actitud, y desde la posición de adulto responsable dejas de quejarte, actúas hasta donde puedes, y sigues abriendo posibilidades en cada paso que das. Sales constantemente de tu famosa zona de confort y arriesgas. No te quedas parado.

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