En el 2009 obtuve mi certificación para ejercer una nueva disciplina que nadie sabía entonces como se pronunciaba…¿”Co-qué” dices que quieres ser? Me preguntaban mi familia y mis amigos. ¡La palabra no la habían escuchado nunca!

Acumule casi veinte años de experiencia en creación de empresas, dirección de equipos y formación para diferentes perfiles de estudiantes en escuelas de negocios y universidades, además de otras experiencias en grupos activos de la sociedad civil, como ser una de las socias fundadoras de la asociación de empresarias, evap-BPW Valencia. Y sólo en ese momento sentí que estaba preparada para ayudar a otras personas, y formarme con una metodología seria y respetada en muchos países: el Coaching .

Descubrí que había varias líneas diferentes de formación. Elegí el Coaching Ontológico por las recomendaciones que otras profesionales, a las que admiro mucho, me sugirieron. Solo un entrenamiento sólido podía convencerme. Y desde el principio me aseguraron que ser psicóloga no era un requisito para ser Coach.

He tenido la suerte de ejercer esta profesión desde el principio, no tuve que esperar, enseguida hubo gente que quería que la ayudase. He acompañado a coachees de diferentes perfiles, y he de decir que la formación que recibí, no sólo fue buena, sino necesaria, pero que sin mi experiencia previa dudo mucho que hubiera podido ayudar a muchos de ellos. La capacidad de empatizar en las situaciones de riesgo y de mucha responsabilidad se adquiere en la medida que el Coach lo ha podido sentir previamente, y esa empatía es el ingrediente básico que genera la confianza. Y la confianza, a su vez, es el único contexto posible donde se puede ejercer el Coaching, y esto además es solo posible con muchos años de experiencia, de coherencia, de credibilidad y una formación rigurosa y acreditada.

Mi opinión a cerca de la formación en Coaching es debería ser más selectiva, además de ser siempre acreditada por las instituciones que ya han demostrado su profesionalidad en este sector,

como por ejemplo ICF, ASESCO o AECOP.Pero quizás un exceso de moda, y el poco rigor que todavía hay con respecto a títulos no reconocidos oficialmente, está corrompiendo esta disciplina: ahora todo el mundo es Coach, o dice serlo, que aún es peor!

Un Coach no es un experto en una materia, no es un psicólogo, no es un docente, y todavía menos es un consultor. Un Coach es un Coach. En otro post me comprometo a describirlo con detalle.

El que no está formado y acreditado para ejercer como tal, y en su mochila no lleve una experiencia profesional y personal importante, no debería utilizar esta palabra que define y defiende una noble profesión.

 

 

Share This